Opinión| Debemos de despertar

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Ricardo Esquivel Castañeda 

Antes de la pandemia la situación de los mexicanos ya era muy difícil, sobre todo, la de los más pobres, con la carencia en vivienda, de salud, educación, alimentación, por mencionar algunas. Ahora, con la contingencia sanitaria las cosas han empeorado, y para colmo de males, se menciona que de cada 10 fallecidos por el coronavirus SARS-CoV-2, 7 son de extracción humilde, es decir, son pobres. 

Actualmente las cosas están sumamente difíciles; tenemos 34 millones de desempleados, la cifra de gente que cae en la pobreza y pobreza extrema está llegando a los 50 millones, hay arriba de 53 mil muertos por la inseguridad y en el daño generado por la pandemia anda en casi 300 mil contagios y casi 35 mil muertos. Como podemos ver, la realidad es para preocuparse y actuar inmediatamente, muertos y más muertos por todos lados, eso es lo que estamos presenciando.

En Nayarit, es más difícil encontrar datos que nos permitan valorar más de cerca las cosas, sólo tenemos la declaración de hace algunas semanas del Secretario de Economía, Ernesto Navarro, quien reconoció que la pandemia ha dejado a 140 mil nayaritas sin trabajo y sin salarios. Esta declaración nos permite llegar a la conclusión de que la gente está pasando por lo mismo, desempleo, falta de alimentos, etcétera, la realidad local no es muy diferente de lo que vemos a nivel nacional.  

A los mexicanos se nos dice que todo va bien y que debemos ser optimistas, pero las cosas están graves como para que cerremos los ojos y no digamos nada. Como se sabe, Tepic y todo Nayarit no cuenta con la gran industria, su gente se emplea en la pequeña y mediana industria, en el turismo y en la informalidad. Creo que esta situación complica más las cosas, afectando a la gente humilde, pero también a la clase media. Pondré algunos ejemplos que pueden ilustrar la realidad en que viven los nayaritas, sobre todo, los más pobres.

El primero se trata de un jardinero, un señor mayor de edad quien afirma que con la pandemia se quedó desempleado, se ha acercado a las casas a ofrecer su trabajo y no lo quieren recibir, hasta siente como si le echaran los perros para que se retire, sin trabajar pues, ha tenido que dejar la casa que rentaba y se ha ido a vivir con una de sus hermanas. Piensa en autoemplearse, vendiendo bolsas de tomate para poder sobrevivir, pero en el trabajo informal las cosas están peor.

El segundo es de oficio mecánico, hermano del jardinero, dice que no puede hacer nada por su hermano, que no lo puede ayudar y que el poco trabajo que tiene no le permite sobrevivir, por lo que ha optado por mejor emigrar a Tijuana, Baja California. 

El tercero se trata de un enfermo de insuficiencia renal, una enfermedad terminal, y se ha visto obligado a vender sus herramientas de trabajo para realizarse estudios y comprar medicamentos, porque ha acudido al IMSS y no lo quieren atender, le han dicho que no pueden recibirlo porque están saturados de trabajo. O sea que, si alguien se enferma en estos días y no es por covid-19, no se le atiende, se le reprograma, aunque se vaya muriendo. 

Los tres casos son reales, y son una muestra clara de la situación desesperante en que viven las familias de las colonias populares de Tepic. En la zona rural del estado como los municipios Del Nayar, Ruíz, Rosamorada y La Yesca, ahí, si bien es cierto que la pandemia ha pegado menos, no deja de llamar la atención el olvido en el que se tienen a las comunidades, nadie del Gobierno estatal y federal los han visitado para explicarles qué es lo qué está pasando; porque aunque están lejos y aislados de la mancha urbana, tienen familiares en las ciudades y no deja de afectarles la pandemia porque hasta en esos lugares han llegado los que se han quedado sin trabajo, y sin embargo, repito, nadie se acuerda de que existen para aunque sea apoyarlos con despensas.

Es indignante ver el sufrimiento de la gente, más porque en la televisión el presidente Andrés Manuel López Obrador no para de hablar, de decir que “México va bien”, “que ya estamos saliendo de la pandemia”, “que en agosto la economía se va a recuperar”, cuando aquí, en la vida diaria, en las colonias populares y comunidades, el pueblo pobre está sobreviviendo sin trabajo, lo ataca la inseguridad, la pandemia y a esto se suma el abuso de las instituciones de salud que ahora no atienden si no vas enfermo por el coronavirus SARS-CoV-2. 

Soy un antorchista más que ve y que siente el dolor de nuestros compañeros y de nuestra gente, y le digo al pueblo de México, maltratado por este Gobierno, que despertemos, que no dejemos que el Presidente nos siga mintiendo y formemos un frente nacional poderoso para que en las próximas elecciones, con nuestra fuerza democrática, obliguemos al Gobierno a resolver los problemas de nuestra gente. 

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