El Director de la película TITANIC dice NO ME HUBIERA SUBIDO al TITÁN

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James Camerón, que ha hecho 33 inmersiones hasta los restos del tran- satlántico, reconoció que sintió la pérdida del sumergible Titán “en los huesos”.

Sábado 24.06.2023 • Nayarit Opina

LA TRAGEDIA del “Titán”, sumergible que al hacer implosión causó la muerte de sus cinco ocupantes, sigue acaparando las primeras planas de los periódicos en el mundo y los tiempos en los medios audio- visuales, sobre todo con la entrevista que James Cameron, director de la famosa película “Titanic” de 1997, acaba de conceder a la BBC de Londres.

Cameron aclara:

El cineasta se encontraba en un barco el domingo cuando el sumergible desapareció, y no se enteró hasta el lunes de la noticia.

Dice que cuando supo que el sumergible había perdido la navegación y las comunicaciones al mismo tiempo, enseguida sospechó que se trataba de una tragedia. “Sentí en los huesos lo que había ocurrido. Que fallara la electrónica del sumergible, su sistema de comunicación y su transpondedor de seguimiento al mismo tiempo, indicaba que ya no había nada que hacer”.

LE ENVÍAN LOS DATOS.

Recordó que “inmediatamente llamé a algunos de mis contactos de la comunidad de sumergibles a grandes profundidades. Al cabo de una hora tenía los siguientes datos. Estaban a 3 mil 500 metros y se dirigían al fondo, a 3 mil 800 metros”, explica. Como se sabe, la nave Titán se dirigía con cinco pasajeros a ver los restos del transatlántico Titanic, ubicado a unos 4,000 metros de profundidad en las aguas del Atlántico Norte.

Perdieron las comunicaciones y la navegación, y me dije al instante: no se pueden perder las comunicaciones y la navegación a la vez sin que haya sucedido algo extremadamente catastrófico o una gravísima catástrofe energética. Y lo primero que me vino a la mente fue que se había producido una implosión”, agregó.

ANOMALÍA ACÚSTICA.

El jueves, un oficial de la Marina estadounidense declaró a CBS, que la Marina había detectado “una anomalía acústica consistente con una implosión” poco después de que el Titán perdiera contacto con la superficie.

AUNQUE EL director de la película ‘Titanic’ haya realizado más de 30 expediciones a los restos del transatlántico hundido en 1912, aclara en entrevista de prensa que él por nada del mundo se hubiera subido al sumergible que al hacer implosión procuró la muerte de todos abordo.

El funcionario indicó que la infor- mación había sido transmitida al equipo de guardacostas de EE.UU., que la utilizó para reducir el radio de la zona de búsqueda.

Todas las informaciones que fueron apareciendo los últimos días le parecieron a Cameron “una farsa prolongada y de pesadilla en la que la gente iba de un lado a otro hablando de ruidos de golpes y de oxígeno y de todas esas cosas”.

“Yo sabía que el submarino estaba exactamente debajo de su última profundidad y posición conocidas. Ahí es exactamente donde lo en- contraron”, explica a la BBC.

Añadió que una vez desplegado el jueves un vehículo submarino teledirigido, los buscadores lo habían “encontrado en cuestión de horas, probablemente en cosa de minutos”..

HALLAN ESCOMBROS

La Guardia Costera estadounidense comunicó que se hallaron escombros que sugieren que el sumergible quedó aplastado por la presión oceánica de forma “catastrófica”. Cameron también sugirió que la pérdida del Titán y su tripulación era una “terrible ironía”, comparándola con la del Titanic en 1912. “Ahora para no tener otro naufragio que se basa desgraciadamente en los mismos principios de no hacer caso a las advertencias”, afirmó. “OceanGate fue advertida”, agregó recordando que la empresa había tenido trabajadores que renunciaron, aunque Cameron no quiso ir a la expedición.

LOS CINCO pasajeros mortales del sumergible ‘Titan’, lejos estaban de saber el triste final que les deparaba el destino. Ellos fueron el millonario británico Hamish Harding, el empresario británico-paquistaní Shahzada Dawood y su hijo Suleman, de 19 años, el experto buceador francés Paul-Henri Nargeolet, y Stockton Rush, director general deOceanGate Expeditions, la compañía que opera el sumergible.

JAMES Cameron, director de la exitosa película Titanic, de 1997, reconoció que cuando se enteró del desenlace, sintió la pérdida del sumergible Titán “en los huesos”.

CAMINO DE LA CATÁSTROFE.

El cineasta continuó diciendo que algunos miembros de la comunidad de sumergibles a grandes profundidades, entre los que no se encontraba él mismo, habían escrito una carta a OceanGate diciendo que creían, en sus propias palabras, que estaban “yendo por el camino de la catástrofe”.

Cameron no es el primero en mencionar las preocupaciones que suscitaban las operaciones de la empresa turística.

PIERDEN COMUNICACIÓN.

El navío perdió toda comunicación con el exterior el domingo, mismo día de la inmersión.

Una carta enviada a OceanGate por la Sociedad de Tecnología Marina (MTS) en marzo de 2018 y a la que ha tenido acceso el New York Times afirmaba que “el actual enfoque ‘experimental’ adoptado por OceanGate… podría tener resultados negativos (de menores a catastróficos)”.

Por separado, documentos judiciales estadounidenses muestran que un exempleado de OceanGate advirtió de posibles problemas de seguridad con el buque ya en 2018. Los documentos muestran que David Lochridge, director de operaciones marinas de la compañía, mostró su preocupación en un informe de inspección.

Un portavoz de OceanGate declinó hacer comentarios sobre los problemas de seguridad planteados por Lochridge y el MTS.

SOSPECHECHABAN DE LA TECNOLOGÍA QUE USABAN.

Cameron aseguró en la entrevista con la BBC que tenía muchas sospechas sobre la tecnología que estaba usando Ocean Gate. “No me hubiera subido a ese sumergible”, aseguró.

Dijo que cualquiera que se aven- ture al naufragio del Titanic debe ser plenamente consciente de los riesgos, ya que “es un sitio muy peligroso”.

“Acepte esos riesgos, pero no se encuentre en una situación en la que la IMAGEN DEL sumergible Titan de OceanGate, rumbo a lo profundo, donde quedó.

no le hayan informado sobre los riesgos de la plataforma real en la que se está sumergiendo”, agregó.

“En el siglo XXI, no debería haber ningún riesgo. Hemos logrado pasar 60 años, desde 1960 hasta hoy, 63 años sin una víctima mor- tal… Entonces, ya sabes, uno de los aspectos más tristes de esto es lo prevenibles.