Peña Nieto, Salinas de Gortari y Fox se reúnen en España, se les puede unir Calderón

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•Está reunión supondría la creación de un bloque anti AMLO.

Por.- Andrés Wainsteim|La Política Online|Parecen hechos aislados, pero en Palacio Nacional lo entienden como la incipiente creación de un bloque de resistencia. La visita de Enrique Peña Nieto, Carlos Salinas de Gortari, su sobrina Claudia Ruiz Massieu y Vicente Fox a Madrid es leído por el círculo más íntimo de AMLO como la primera cumbre para organizar “la nueva trinchera de la mafia del poder”. 

El dato que surge en el corazón del Zócalo es más apasionante todavía: aseguran que en los próximos días podría sumarse a la capital española Felipe Calderón, cerebro del nuevo partido Libre. “Todos juntos vacacionando en el mismo lugar, en el mismo momento. Sólo un pendejo se lo puede creer”, explicó un funcionario que conversa seguido con el Presidente.

La idea de un cónclave que reúna a 4 de los últimos 5 mandatarios roza lo cinematográfico. Sólo faltaría Ernesto Zedillo, un aliado silencioso que desde luego no aparece en cuadro. López Obrador cree que allí se coordinará una estrategia para reorganizar a la oposición, en momentos que la aprobación del Presidente alcanza el 80%.

La presencia de Ruiz Massieu es un dato clave para el Gobierno. El PRI se disputa en estos momentos la conducción del partido, bajo dos miradas antagónicas. Alito Moreno aspira a una dirigencia más cercana a la 4T, con el puente de Manuel Velasco y el apoyo de un Alfredo Del Mazo más cercano a López Obrador de lo que muchos hubieran creído. Osorio Chong y Salinas apostarían fuerte a la continuidad de Ruiz Massieu. El primer objetivo: tirar la Guardia Nacional en el Senado.  

Esta línea argumental tiene una historia previa, que se fue conformando meses atrás, como reveló en su momento LPO. Se trata de un grupo de empresarios que juntaron dinero para resistir el relato del nuevo gobierno. Este medio detalló la millonaria inversión que se hizo en Reforma, con la condición de ubicar a Juan Pardinas en la dirección del periódico.

Hay que recordar que Pardinas, quien construyó con delicadeza su perfil de hombre de la sociedad ciivil, fue en rigor el comisario empresarial en la campaña de Ricardo Anaya, y tiene nula experiencia periodística para dirigir a uno de los medios impresos más emblemáticos de México.

Detrás de esta inversión aparece Carlos Slim, un empresario con una relación sinuosa con López Obrador. El tabasqueño siempre consideró que sus acuerdos con el dueño de Carso -la reconstrucción del Centro Histórico de la Ciudad, por lejos el más recordado- lo mostrarían como un dirigente político cercano al mundo de los negocios. Pragmatismo puro.

Sin embargo, AMLO repite frente a sus amigos que con Slim hay que tener mucho cuidado, porque en el fondo no deja de ser el financiero de Salinas. Una acusación durísima, que se terminó de corporizar con la cancelación del Nuevo Aeropuerto.

La anti-climática conferencia de prensadel empresario, cuestionando la cancelación del proyecto en el mejor momento de la campaña de López Obrador, marcó un quiebre en la relación. Se leyó en la 4T como la evidencia de una posición de defensa a los intereses de Salinas y Peña Nieto, a quienes AMLO señala en privado como los verdaderos beneficiarios de esa mega-obra.

Hace poco días, en una de sus mañaneras, el Presidente envió un nuevo mensaje velado -o no tanto- con dirección a este grupo de empresarios. Reveló que la Corte había anulado un proyecto de resolución para devolver 13,000 millones de pesos -y hasta 30,000 en un futuro- a los ex accionistas de Grupo Modelo. Apuntaba así contra Díez Morodo, otro de los que habría aportado a la charola anti-4T.

Pero al mismo tiempo cuestionaba de frente a Alberto Pérez Dayán, el redactor del proyecto que rechazaron los demás ministros. En el círculo rojo de Morena, este juez -que encabezó la suspensión de la Ley Federal de Remuneraciones- es señalado como un defensor de los intereses del Grupo Carso.

En el universo político, pero también en la constelación empresarial y judicial, los adversarios de López Obrador empiezan a quedar expuestos en sus mensajes. “No es momento de pelearse con alguien que suma esos niveles de aprobación”, sentenció Elba Esther Gordillo, al escuchar la queja de algunos de sus colaboradores, porque AMLO no les había cumplido con ciertos apoyos. Una frase contundente de un animal político. Al parecer, no todos están de acuerdo.

Análisis de Andrés Wainstein para La Política Online.

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