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Una universidad que no se rinde

Por: Alberto Martínez Sánchez

El tercer informe de la rectora Norma Liliana Galván Meza dejó un mensaje claro: la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) no se rinde, ni siquiera ante los retos más difíciles. Su discurso fue directo y sin adornos: “el entorno financiero… no ha sido un simple viento en contra, sino una verdadera tormenta”. Y sin embargo, esa tormenta no ha paralizado a la institución, sino que ha fortalecido su rumbo. Norma Galván ha ejercido un liderazgo firme, consciente del desgaste estructural acumulado durante años, pero también convencida de que cada obstáculo es una oportunidad para transformar.

Más allá del diagnóstico, la rectora ha optado por un camino exigente: hacer de la crisis un espacio de transparencia y acción. “La insuficiencia presupuestal no es una excusa”, dijo, y en ese tono ha guiado la toma de decisiones, priorizando que cada peso invertido impacte en la calidad educativa. El respaldo público que recibió durante el informe por parte de sindicatos y representantes estudiantiles refleja algo más profundo: hay confianza en su capacidad de gestión, incluso en tiempos adversos. La UAN no solo se sostiene, sino que ha seguido creciendo con disciplina y responsabilidad.

El mensaje es potente y necesario. En un país donde muchas universidades públicas padecen crisis sin respuestas claras, la UAN está trazando su propio camino. Con orden administrativo, auditorías, expansión académica y visión de largo plazo, se ha convertido en un ejemplo de cómo sí se puede resistir sin perder el rumbo. Norma Galván ha consolidado su liderazgo, y con él, ha demostrado que la universidad nayarita no está en pausa, está avanzando. Porque cuando la gestión se combina con compromiso social, la educación superior no solo sobrevive: se transforma.

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