Hoy se recuerda a Don José Guadalupe Rocha Araiza, político, escritor y periodista, en Parral, Chihuahua
La muerte del Sr. José Guadalupe Rocha Araiza, acontecida el 21 de diciembre de 1956, fue una auténtica manifestación general de duelo, ante centenares de personas del pueblo de Parral, Chihuahua.
La solemne misa de cuerpo presente ocurrió a las diez de la mañana en la Parroquia de San José, acto religioso oficiado por los presbíteros Sixto F. Gutiérrez, Agustín Pelayo y Gabriel Torres.
Al mediodía se montaron más de cincuenta guardias en “El Correo de Parral” junto al severo ataúd color caoba, para honrar al ciudadano ejemplar y firme pilar del periodismo de combate.
Don José, el maestro del periodismo, salió en hombros del periódico y en carroza fúnebre rumbo a su última morada, abriendo paso motociclistas y tres camionetas repletas de coronas y flores.
Serios, cabizbajos, tristes, sus cuatro hijos, Edmundo, Rubén, Gustavo y José Guadalupe Rocha Chávez. Junto a ellos, representantes de todos los sectores sociales de la ciudad de Parral.
También presentes autoridades, la banca, el comercio, el magisterio, sindicatos obreros, clubes y una gran cantidad de amigos de don José, dado que siempre honró la amistad y lealtad ante los suyos.
Caminando a paso lento y con el redoble de fúnebres tambores, el contingente avanzaba rumbo al panteón de Dolores, para dejar al hombre que solo la muerte pudo dejarlo inactivo.
Vinieron luego las oraciones luctuosas y emocionadas de los señores Pablo Ramírez, César Vélez y Jesús Medina, que hicieron brotar lágrimas de dolor a los presentes por la apología del maestro.
La tristeza quedó remarcada cuando la banda municipal interpretó la marcha fúnebre de González Ortega, escuchada en reverente silencio por el enlutado y melancólico cortejo.
A unos metros de la “tumba abandonada” del General Francisco Villa, un coro de voces entonó el Himno a la Virgen Minera, letra del Sr. Rocha, en el momento preciso de bajar el féretro a su descanso eterno.
Describe Poncho Aldape que una nube pasajera pasó por el firmamento gris del cielo de Parral, como gris era aquella tarde en que acompañaron por vez postrera los restos de mi abuelo, el Sr. Rocha Araiza.
Al año siguiente nació quien esto escribe, nieto de tan ilustre mexicano, guanajuatense de nacimiento, pero que dejó en Hidalgo del Parral, Chihuahua “la impronta de su larga trayectoria”.
En su LXIII aniversario luctuoso, su única nuera viva, nietos y descendientes Rocha, rendimos nuestro reconocimiento al abuelo periodista, historiador, poeta y precursor de la Revolución Mexicana.
José Guadalupe Rocha Esparza

