El ADN del PRI; Es el Dedazo
Por: Alberto Martínez Sánchez.
El PRI, no sabe ser oposición. Su ADN, es el dedazo ante una militancia obediente y sumisa. Es lo mismo de hace 36 años, un solo grupo con muchos rostros. Su proceso interno perdió credibilidad, es un niño que nació muerto. Es una elección con democracia dirigida al viejo estilo priísta.
La obra montada es solo para cumplir los estatutos y legalizar ante el INE a una dirigencia ya consumada antes de llegar a las urnas. No se le pueden pedir peras a un manzano. El PRI es el creador del sistema político mexicano y sabe a qué horas perder y a qué horas ganar el poder.
No me asombra lo que ocurre. Se les olvida que es el PRI, el partido de las instituciones, el que tiene el oficio político, el que mueve las piezas de la economía y que el grupo Atlacomulco socio de los intereses de los EU, pone y quita al Presidente de la República. En una falsa transición democrática.
Y acá los ciudadanos mexicanos, expectantes sumergidos en las redes sociales. Canales abiertos para la opinión plural y critica. Nos sirven como catarsis social. Y sin embargo son la herramienta más usada para generar percepciones positivas o negativas sobre el gobierno en turno o bien sobre un personaje político. Si nos vendían todo por televisión, ahora somos esclavos de las redes sociales.
El PRI, es como la energía, que no se pierde, solo se transforma. Leer y leer hará que el ciudadano pueda entender lo que sucede en el país. La historia y la creación del Sistema Político Mexicano, hará comprender que era vital para México, la llegada de un Presidente de izquierda y social demócrata. El país estaba al borde del estallido social y no aguantaba más corrupción.
El mismo sistema, abrió el camino y le dio paso por la presión social a Andrés Manuel López Obrador, el único con sangre priísta en la competencia electoral del 2018. Desde tres años antes, los otros dos candidatos de sangre azul, sabían que iban a un combate desigual. Era una presidencia consumada. Hoy vemos los rostros del gabinete y es el PRI de López Portillo y Miguel de la Madrid.
Y claro que habrá una Cuarta Transformación. Esa es la idea original. Porque al sistema político mexicano le hace falta una sacudida. Está visto que los tecnócratas o como los llama López Obrador, neoliberales, son muy bandidos. De ahí que se entrega el poder presidencial, a la persona idónea para limpiar al sistema. Por eso Andrés Manuel López Obrador, ocupa a un aliado en el PRI. Todo negociado.

